A todos nos queda claro que la diabetes es una enfermedad que ha alcanzado proporciones epidémicas y su impacto seguirá creciendo en las próximas décadas, principalmente por el aumento de la obesidad, uno de los factores de riesgo más importantes.
Tan es así que el propio sector salud federal emitió ya dos declaratorias de emergencia sanitaria por diabetes y obesidad, debido al grave problema de salud pública que representan estos padecimientos en México.
Imagínese como han de estar las cosas, que por primera vez en la historia del país se realiza una declaratoria de emergencia sanitaria por una enfermedad no infecciosa.
Y todo esto no es de gratis porque en México siete millones de personas padecen diabetes y solo la cuarta parte tiene un control metabólico.
Pero lo más triste y lamentable es que todo esto se habla muy en serio, solo en el día mundial de la diabetes donde médicos y especialistas adornan sus declaraciones con estas cifras tan escandalosas y delicadas.
Cuando en la práctica deberían redoblar los esfuerzos para poner en marcha verdaderas estrategias no solo para detectar la diabetes y la obesidad sino para prevenirla en el más amplio sentido de la palabra, desde la casa, la escuela y los trabajos y eso créamelo, le costaría al sector salud más barato que todos los medicamentos que recetan cada año…