Estamos ya con un pie en el estribo para que el próximo año concluyan las gestiones de los 122 presidentes municipales, con ellos se irán también los diputados locales cuyos relevos vendrán tras las elecciones del 18.
Hasta entonces sabremos quien cumplió y quienes nos volvieron a ver la cara.
Quizá por eso cobre máxima relevancia la iniciativa de ley que fue presentada en el congreso del estado para quitarles el fuero a los presidentes municipales y a su sequito, además de los diputados.
Hasta donde entendimos, tal iniciativa tiene como propósito devolver la confianza ciudadana en sus autoridades y combatir de manera frontal la corrupción.
Si es así, bien valdría la pena que la sexagésima sexta legislatura analice a fondo esta reforma a la constitución de Chiapas pues eso permitiría enviar a la cárcel a todos los transas que cada tres años se vuelven locos de contentos como el jibarito con toda la lana del erario público que se embolsan y que gracias justamente al fuero, nadie los puede tocar porque muchos son tan hábiles para burlar la ley que se la llevan nadado de a muertito sin presentar las cuentas públicas.
Así que sin fuero, ya no tendrán de otra más que estar obligados a rendir cuentas claras y transparentes, “entendiendo que la única protección de que la que gozarán será la confianza en su bien actuar al servir a los ciudadanos”, cosa que muchos de los actuales no entienden…