Lo vivido ayer por miles de personas quienes quedaron secuestradas en los bloqueos carreteros orquestados tanto por la llamada CIOAC histórica como por militantes del partido político MORENA, represento un verdadero atentado contra los derechos y garantías de la ciudadanía.
El repudio fue generalizado hacia estos grupos que tomaron como rehenes a gente inocente y ajena a sus causas y demandas al quedar atrapados en medio de las carreteras que fueron bloqueadas impidiendo el tránsito a transportistas, amas de casa, estudiantes, trabajadores y turistas cuyo saldo en términos de pesos y centavos, fue mayúsculo y el impacto de carácter social fue por demás dañino y destructivo.
Ciertamente estos grupos están en todo su derecho de manifestarse, pues así está plasmado en nuestra constitución, pero olvidan que la ciudadanía también tiene derechos, mismos que fueron tajantemente pisoteados.
Quienes estuvieron atrapados por muchas horas en las carreteras, en especial en la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de las Casas lamentaron que la policía federal no haya actuado para liberar esta autopista concesionada ni tampoco la carretera que conduce al aeropuerto internacional Ángel Albino Corzo.
Por eso tienen mucha razón los hoteleros, restauranteros, transportistas y líneas aéreas en señalar que estos acciones beligerantes ponen en riesgo no solo la imagen de Chiapas en el exterior, sino la economía y la generación de empleos pues ahuyentan al turismo.
Pero una cosa es muy cierta, quienes planearon estas acciones sabían perfectamente del impacto que todo esto tendría en los sectores productivos.
Nosotros nos preguntamos, ¿quiénes están detrás de estas movilizaciones?, ¿quienes financian los costos de una operación de esta magnitud y que fines persiguen?, pues un hecho tan cronometrado como el de ayer, no pudo haber sido pensado y ejecutado de forma aislada…
Hasta el siguiente comentario.