Con una inversión en investigación y desarrollo (I+D) de apenas el 0.28% del PIB —la mitad que Argentina (0.52%) y una quinta parte que España (1.43%)—, México ha iniciado formalmente la implementación de la Metodología de Evaluación de Aprestamiento (RAM) de la Unesco.
Este instrumento funcionará como la primera auditoría internacional sobre la capacidad ética y estructural del Estado mexicano para gestionar la Inteligencia Artificial (IA) en un entorno de limitado financiamiento público.
El reporte Estrategia País 2026-2031 de la Unesco revela que la adopción tecnológica en México enfrenta barreras que segmentan drásticamente a la población:
Analfabetismo digital: 11.4 millones de mexicanos no utilizan internet por falta de conocimientos técnicos.
Carencia de herramientas: Solo el 36.6% de los hogares dispone de una computadora.
Desigualdad territorial: Mientras en zonas urbanas la conectividad es del 86.9%, en zonas rurales desciende al 68.5 por ciento.
La Unesco identifica un “vacío de datos” crítico tras la salida de México del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE). Sin mediciones estandarizadas, el sistema presenta cifras que condicionan el capital humano:
Crisis educativa y de evaluación
Abandono escolar: La deserción en educación media superior supera el 11%.
Exclusión: El 18.9% de los jóvenes en edad de bachillerato está fuera del sistema.
Factor violencia: El documento vincula la interrupción escolar en diversas regiones con la actividad de grupos delictivos.
La RAM se aplica en un contexto donde el Observatorio de la Unesco reporta un 85% de impunidad en asesinatos de periodistas en México desde 1993.Casos de Resiliencia: Guerrero y Chiapas
Frente al rezago, la estrategia destaca modelos de recuperación social y ambiental:
Guerrero: Tras los huracanes, el programa “Reconstruir sin ladrillos” prioriza la salud socioemocional de docentes ante un cambio climático que amenaza con reducir las lluvias un 20% para 2039.
¿Qué auditará la tecnología RAM en México?
La implementación de esta metodología busca establecer salvaguardas técnicas en tres ejes fundamentales de la administración pública:
Programas Sociales: Evitar que los algoritmos de la IA discriminen en la asignación de becas basándose en el Código Postal.
Vigilancia: Regular el uso de reconocimiento facial (C5) bajo estándares estrictos de derechos humanos.
Justicia: Asegurar que los algoritmos en el Poder Judicial sean auditables y no sustituyan el criterio humano.