Los residuos de materiales utilizados para protegernos de covid-19 se sumarán a
los que llegan a mares y costas del planeta, advierten.
En el marco del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora este lunes, resaltó que antes de la pandemia la basura que llegaba a estas masas de agua era una preocupación, y ahora los restos de estos insumos se sumarán a los que llegan a mares y costas del planeta.
Señaló que en las campañas para donar material de protección hospitalario, “las estadísticas muestran que en un día, una
sola persona trabajando en áreas covid-19 puede requerir hasta 16 cambios de guantes, cuatro batas, cuatro cubrebocas desechables, una mascarilla N-95 y cubrebotas.
“Si estas cifras se extrapolan a cada hospital del país, a nuestra región y a nivel global, podemos tener otro ángulo para visibilizar la magnitud de generación de estos residuos”, aseguró la investigadora.
En días pasados la organización Operation Mer Propre Sea (Operación mar limpio) difundió un video en el que mostró que ya han llegado al Mar Mediterráneo estos desechos; con ello se muestra que hasta ahora no hay un tratamiento apropiado, dijo la también coordinadora del Banco de Información de Tortugas Marinas (BITMAR).
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los océanos ocupan tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, contienen 97 por ciento del agua del planeta y absorben alrededor del 30 por ciento del dióxido de carbono producido por los humanos, amortiguando los impactos del calentamiento global.
Además, son la mayor fuente de proteínas de más de tres mil millones de personas en el mundo y se estima que esa misma cantidad depende de la biodiversidad marina y costera para su sustento.
Sin embargo, para la sociedad el océano es tan inmenso como inagotable, por tanto, cree que se puede verter cualquier tipo de sustancia o material de origen antropogénico sin que tenga efecto negativo, expuso Briseño, quien forma parte de la Red de Investigación Marino Costera para América Latina y el Caribe (REMARCO).
“La covid-19 es una advertencia dolorosa en términos de pérdida de vidas humanas, economías trastocadas y problemas sociales en niveles inesperados. Ha obligado a mirar con otros ojos y adquirir mayor conciencia sobre nuestra vulnerabilidad. El efecto boomerang tiene muchas aristas negativas para la sociedad, por lo que esta experiencia debe conducirnos a repensar nuevas formas de relacionarnos con la naturaleza”, subrayó.