Bien dicen que cuando hay voluntad política para arreglar las cosas, se apaciguan las aguas donde más agitadas estaban y eso justamente sucedió en Aldama y Chenalhó donde se estaba cocinando un enfrentamiento que seguramente iba a correr mucha sangre.
Resulta que ambos presidentes municipales suscribieron un acuerdo de paz y convivencia, mediante el cual se puso fin a diferencias por la propiedad de la tierra.
Y es que un grupo de vivales, de esos que nunca faltan, pretendió meter la discordia en ambas demarcaciones jugando con una resolución presidencial que data de hace unos 40 años para fraguar la disputa con pronósticos reservados y sacar raja tanto política como económica, quizá similar o peor que Acteal en el 97.
Ahora solo se espera que el efecto cucaracha surta su efecto y asomen la cabeza quienes pretendieron encender la mecha de la violencia en esa región y meterlos a la cárcel.
Pero nosotros nos preguntamos, por qué no sucede lo mismo en Oxchuc donde un día sí, y al otro también, se calientan los ánimos para llevar al terreno de los enfrentamientos a quienes con los ojos cerrados le apuestan al encono y la división con tal de no dar tregua a un conflicto poselectoral que ya lleva dos largos años.
Lo hecho por la señora María Gloria Sánchez, la alcaldesa de Oxchuc, de permitir que sus allegados fueran a detonar armas de fuego a las casas y vehículos del otro grupo antagónico, solo demuestra su inmadurez política y la falta de voluntad para instaurar en ese municipio, la paz y la concordia… pero ¿Hasta cuándo van a seguir solapando todo esto? ¿Qué esperan para actuar? Y así quieren ir en Oxchuc sin partidos políticos a las elecciones del próximo año, ¡imagínese nomas!…