Finalmente, el hilo se reventó no por lo más delgado sino por donde más le duele a la sociedad, segándole la vida a gente inocente.
Los hechos ocurridos en “el aguaje”, nos habla de la urgente necesidad de la aplicación de la ley a quienes violenten los derechos de terceros.
Y es que en los últimos años diversos dirigentes de organizaciones y grupos abusaron de la tolerancia expresada por las autoridades para llevar a cabo manifestaciones, plantones, cierre de carreteras, toma de caseta, robo de combustible, etcétera, etcétera, etcétera.
El asesinato a balazos de policías de Seguridad Pública del estado a manos de manifestantes del aguaje, nos habla de los alcances que tienen hoy los dirigentes de ese grupo, que han demostrado ser capaces hasta de asesinar con tal de salirse con la suya y apoderarse, por ejemplo, del parque de rancho nuevo y de las ganancias económicas de los restauranteros y demás prestadores de servicios, como si se tratara de un derecho de piso.
No entendemos en qué cabeza cabe, que alguien como los líderes de esa organización del aguaje, haya tenido los alcances de armar a sus seguidores para emboscar a la policía que iba a liberar la carretera que mantenía tomada ese grupo desde el jueves, sin importarles que en ese momento se encontraban atorados en la carretera niños, mujeres y hombres que pretendían transitar a sus lugares de origen.
Hasta el momento el saldo es de dos policías asesinados a balazos y 17 más lesionados, mientras que personajes como Manuel Pérez Hernández, comisariado ejidal y Ángel Ruiz Hernández, ex comisariado, ambos del aguaje, han sido señalados como dos personajes que se han dedicado a radicalizar el escenario con el saldo ya conocido, pero la pregunta es si este hecho quedara impune o se aplicara el estado de derecho, por lo pronto el hilo ya se rompió…