Se ha dicho que un gran asteroide se dirige hacia la Tierra. Que no cunda el pánico.
Apenas pasada la Navidad, un grupo de astrónomos observó un objeto que se alejaba de la Tierra: una roca de entre 40 y 100 metros de largo a la que llamaron 2024 YR4. Durante las semanas siguientes, emplearon simuladores para identificar las posibles órbitas futuras.
Ahora, basados en la información más actualizada, afirman que existen 1.3 por ciento de probabilidades de que este asteroide impacte en algún lugar de la Tierra el 22 de diciembre de 2032.
¿Esto debería quitarnos el sueño? “No, para nada”, respondió David Rankin, de la Universidad de Arizona, quien se dedica a identificar cometas y asteroides.
Las probabilidades actuales de que el objeto impacte contra la Tierra pueden parecer aterradoras, y por supuesto que un asteroide de este tamaño podría causar daños. Si chocara contra una ciudad, los daños no serían nada parecidos a una extinción masiva, pero el daño a la propia ciudad sería catastrófico.
Lo cierto es que una probabilidad de 1.3 por ciento de que impacte también es una probabilidad de 98.7 por ciento de que no lo haga. “No es un número que quieras ignorar, pero tampoco es un número que te quite el sueño”, explicó Rankin.
Además, las probabilidades pueden disminuir con el tiempo, a medida que los astrónomos recopilen nuevos datos sobre el objeto.
Por ahora, según los expertos, hay motivos para conservar la calma. El asteroide ha sido avistado varios años antes de su choque con la Tierra, y eso es bueno.
“Los sistemas internacionales que estamos poniendo en marcha para encontrar, rastrear y caracterizar asteroides y cometas peligrosos (y, llegado el caso, mitigar su impacto) están funcionando según lo previsto”, indicó Andy Rivkin, astrónomo e investigador de defensa planetaria del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins de Maryland.