En Chiapas, existe una presencia viva de comunidades afrodescendientes que, aunque históricamente invisibilizadas, hoy buscan reconocimiento y respeto a sus derechos. Se hacen llamar afrochiapanecos y desde sus espacios mantienen tradiciones, costumbres y una lucha constante por visibilizar su identidad en una sociedad que, en muchos casos, les ha negado su derecho a existir con dignidad.
La mayoría de las comunidades afrochiapanecas se ubican en municipios de la Costa de Chiapas, como Tonalá, Pijijiapan, Mapastepec y Tapachula, además de presencia en la capital, Tuxtla Gutiérrez. Sin embargo, sus integrantes han señalado que aún enfrentan discriminación y racismo, muchas veces disfrazado o naturalizado en la vida cotidiana.
Así lo señala Vianey Fernández, integrante de la comunidad afrochiapaneca:
“Más que nada en agrupados y reconocernos como sociedad afrochiapaneca o afrodescendiente. Nosotros nos denominamos afrochiapanecos porque venimos de raza afrodescendiente y habitamos territorio chiapaneco. Es importante reconocernos y estar agrupados, porque solo así podremos exigir nuestros derechos en el estado y desde aquí escalar a nivel nacional.”
Aunque en 2012 se realizó el primer rastreo genético que reconoció oficialmente a personas afromexicanas en Chiapas, durante mucho tiempo se les intentó clasificar como población indígena, negándoles su verdadera identidad.
“Muchas personas llegaban a decir que se reconocieran como personas indígenas, pero no lo son. A través de sus culturas, gastronomía y costumbres, han dignificado la cultura negra, diciendo: nosotros no somos indígenas, somos afrochiapanecos, somos afromestizos y estamos en lucha.”
Esta comunidad ha dejado huella en la gastronomía chiapaneca, en tradiciones religiosas y en expresiones artísticas como la marimba, cuyo origen, muchas veces olvidado, proviene también de las raíces africanas.
“El uso del achiote, de comer vísceras, plátano frito, yuca… esos productos llegaron con las mujeres negras que fueron traídas y lo dejaron aquí para quedarse. Incluso la marimba, símbolo de Chiapas, es herencia de las personas negras que trajeron sus instrumentos a este continente y se quedó como parte de la identidad chiapaneca.”
A pesar de su invaluable aporte cultural y social, los afrochiapanecos enfrentan discriminación, racismo y exclusión, sin siquiera reconocerlo como tal. La falta de reconocimiento en censos, políticas públicas y espacios educativos limita el ejercicio pleno de sus derechos.
“Muchas veces nosotros vivimos discriminación y ni siquiera sabemos que la estamos viviendo porque no nos nombramos como tal, y desconocemos que este tipo de violencias pueden sucedernos.”
Por eso, la comunidad afrochiapaneca continúa su lucha por el reconocimiento legal y social, así como por la defensa de sus derechos y su historia, una historia que, aunque poco narrada, también es Chiapas. El censo del INEGI en Chiapas del 2020 reportó 65 mil afrodescendientes, pero activistas afromexicanos advierten un subregistro.
Para NOTINUCLEO Daniela Grajales