Cada año, al inicio del otoño, el cielo chiapaneco se llena de vida. Miles de aves migratorias viajan desde el norte del continente americano hasta encontrar refugio en México, y en especial en Tuxtla Gutiérrez.
DANIEL PINEDA VERA / Integrante del colectivo Heliomaster
“Ya tiene un par de semanas que inició la temporada de inmigración de aves, un proceso cíclico y anual. Estas especies se reproducen en Estados Unidos y Canadá, pero al acercarse el otoño bajan las temperaturas, la vegetación pierde follaje y no hay alimento, lo cual las motiva a venir al trópico donde todo el año hay condiciones adecuadas para ellas”.
“En Chiapas tenemos registradas casi 700 especies de aves, de las cuales 190 son migratorias. El estado recibe influencia de las cuatro grandes rutas migratorias de América: Pacífico, Centro, Golfo y Caribe. Tuxtla Gutiérrez, por su ubicación en la Depresión Central, es un punto crítico de paso para estas aves”.
Daniel nos explica a detalle el fenómeno de migración.
“Algunas especies se quedan como residentes de invierno desde septiembre hasta mayo. Otras solo pasan por el estado en su ruta hacia Centro o Sudamérica. Todo depende de la disponibilidad de alimento y del clima en cada región”.
La migración de aves es un espectáculo natural que recuerda la importancia de conservar nuestros ecosistemas. Desde colibríes hasta aves rapaces, cada especie que cruza el cielo de Tuxtla Gutiérrez forma parte de un ciclo vital que une al continente, del Ártico hasta la Patagonia.
El cielo chiapaneco no solo recibe aves… recibe esperanza de vida y equilibrio natural.
Para Notinucleo Daniela Grajales