El ejército de Israel lanzó ayer una ofensiva terrestre en Ciudad de Gaza, pese al llamado de la ONU que exigió poner fin a la “carnicería”.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que el mayor núcleo urbano del asolado territorio palestino quedó “en llamas” tras los ataques.
“No cederemos y no daremos marcha atrás hasta que se cumpla la misión”, indicó.
Tras esto, la Defensa Civil gazatí cifró en 44 los muertos en el enclave palestino.
El ejército afirmó que cerca de 40% de la población de la ciudad fue desplazada hacia el sur del territorio.
“Estamos avanzando hacia el centro (de la ciudad), detalló un mando militar a la agencia AFP.
Desde hace un mes, Israel ha intensificado los bombardeos sobre la localidad más poblada del enclave, que presenta como uno de los últimos bastiones del movimiento islamista palestino Hamás.
Una gran parte de Ciudad de Gaza ya está en ruinas tras casi dos años de guerra, que escaló por el letal ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel.
La campaña de represalia israelí ya deja más de 64 mil 900 fallecidos en toda la Franja de Gaza, en su mayoría civiles, así como daños en infraestructura.
Tras el inicio de esta operación, ayer se pronunció el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
Denunció que Israel no está interesado en las negociaciones para alcanzar un alto al fuego en la Franja de Gaza que permita también liberar a los rehenes retenidos por Hamás.
“Parece que Israel está decidido a llegar hasta el final. Con el ataque ocurrido en Qatar, no parece que Israel esté interesado en llevar a cabo negociaciones serias para un alto al fuego y la liberación de los rehenes”, declaró el responsable de la agencia multilateral durante una rueda de prensa celebrada en Nueva York.
En su intervención, Guterres reconoció que Naciones Unidas no tiene la capacidad de impulsar una fuerza internacional para proteger a los civiles en el enclave palestino, ya que este tipo de iniciativas serían rechazadas por los gobiernos de Israel y por Estados Unidos.