Bajo el liderazgo del Gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, se ha ejecutado durante 2025 el Proyecto de Restauración y Saneamiento de Microcuencas, una iniciativa integral que combina la recuperación ecológica con el desarrollo comunitario. Este esfuerzo se centra en la microcuenca, unidad fundamental para la seguridad hídrica, definida como el área de 5 mil hectáreas donde el agua de lluvia que cae en las montañas o cerros se va reuniendo y escurre hasta llegar a los arroyos o ríos. Su restauración es estratégica para el futuro ambiental de la región.
El proyecto, llevado a cabo por la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural, reporta resultados contundentes, iniciando con la atención a 4,391 hectáreas mediante obras de conservación de suelos y agua dentro de estas microcuencas. Estas intervenciones transforman el paisaje y la vida de las comunidades, como lo explica Concepción, habitante beneficiada: “Al principio nos preguntábamos en qué nos iba a beneficiar, pero al poner barreras naturales en las cárcavas la misma naturaleza las va rellenando de tierra. Ahora tendremos suelos fértiles donde antes no había nada.” Este trabajo permite recuperar la función natural de captación y filtración en estas cuencas, devolviendo el acceso al agua a zonas que sufrían sequía.
El programa ha destacado por fomentar el liderazgo y la participación activa de la mujer en todas las fases de la restauración ambiental, reconociendo su papel crucial en la gestión sostenible del territorio, el cuidado de la naturaleza y la protección de estas vitales unidades hidrológicas.
En materia de prevención de incendios, se han construido 2,855 kilómetros de brechas cortafuego para proteger de los incendios a las microcuencas, una labor donde la participación comunitaria es clave. Rosa Méndez, integrante de las brigadas, destaca el rol activo de las mujeres: “Yo como mujer estoy aquí haciendo brechas cortafuego. Las mujeres sabemos y podemos trabajar en el campo y cuidar a la naturaleza.”
Un logro con impacto directo en la salud y la economía familiar es la entrega de 4,253 estufas ahorradoras de leña, que reduce la presión sobre los recursos forestales de las microcuencas. Silvia, beneficiaria, expresa su agradecimiento: “Estamos muy agradecidas porque no solo ahorra leña, sino que cuida nuestra salud al evitar que respiremos humo dentro de nuestras casas.” Este componente se complementa con la reforestación de 575 hectáreas con especies nativas dentro de estas áreas, cerrando un círculo virtuoso de conservación.
El proyecto opera mediante un modelo de empleo temporal y asesoría técnica, empoderando a las comunidades para que sean guardianas de sus recursos naturales y produzcan con una visión de futuro, respetando el medio ambiente y la salud de las microcuencas.