Las restricciones migratorias, la restricción al derecho a protestar figuran entre las principales situaciones que vulneran los derechos humanos en Estados Unidos, alertó Amnistía Internacional (AI).
En su informe anual La situación de los derechos humanos en el mundo, el organismo pone de relieve que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adoptó un número sin precedentes de medidas que socavaban el Estado de derecho.
El organismo manifiesta que “el uso arbitrario del poder” desembocó en una serie de prácticas autoritarias entre las que figuraban una ofensiva contra el sistema jurídico y los inmigrantes indocumentados.
Trump además emprendió ataques de represalia contra enemigos políticos, mientras que concedió indultos a simpatizantes.
En materia de migración, el gobierno estadunidense “implementó una agenda racista y antiinmigrante” mediante órdenes ejecutivas que “deshumanizaban y criminalizaban” a las personas migrantes y solicitantes de asilo, señala AI.
El informe destaca que agentes enmascarados emprendieron redadas en lugares donde anteriormente no estaban permitidas y se amplió el sistema de detención masiva de inmigrantes con el fin de recluir a miles de personas en “condiciones inhumanas y de hacinamiento” en centros improvisados. Además, se expulsó a inmigrantes a terceros países sin el debido proceso.
El gobierno desplegó a la Guardia Nacional en ciudades con una gran parte de la población compuesta por grupos racializados, como el Distrito de Columbia y Chicago (Illinois). Además, el presidente amenazó con desplegar a la Guardia Nacional en otras ciudades aduciendo presuntas denuncias de aumento de la delincuencia.
En el último año en Estados Unidos se menoscabaron la libertad académica y de ideología con la eliminación y obstrucción de las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión.
Continuó la represión de las protestas universitarias generalizadas contra la guerra