Ante la intensa temporada de estiaje y el innegable impacto del cambio climático, el Zoológico Miguel Álvarez del Toro y la reserva natural El Zapotal han reforzado sus protocolos de manejo de fauna. Para los ejemplares en cautiverio, la prioridad es garantizar la hidratación y la frescura de sus alimentos. Sin embargo, en esta reserva la vida silvestre también corre por cuenta propia. Los icónicos monos araguatos, por ejemplo, demuestran su sabiduría adaptando sus horarios para evitar las horas más críticas del sol, tal como lo explica el personal especialista del zoológico.
“Efectivamente, durante esta temporada de esquiaje, aquí en el zoológico, procuramos que todos los recintos en donde se alojan animalitos de fauna, estén cuando menos, con dos o tres bebederos, o sea, dos áreas donde puedan tomar suficiente líquido los animales, en las áreas, porque la ventaja del zoológico es que la mayoría está bajo sombra, ¿no? Y eso favorece mucho. En los recintos en donde hay mayor incidencia de sol, colocamos medias sombras en las partes altas, también para que esto mitigue un poquito la irradiación solar.”
A diferencia de los animales en recintos, las cerca de tres tropas de monos araguatos que deambulan libremente por El Zapotal no reciben un cuidado especial, sino que regulan su actividad de manera natural: buscan alimento desde las seis de la mañana y se resguardan por completo durante las horas de más calor, retomando su actividad por la tarde. A pesar de esta autogestión, el riesgo de un golpe de calor es real para toda la fauna, por lo que el equipo médico se mantiene en alerta máxima.
Respecto a la alimentación del zoológico, las altas temperaturas han obligado a modificar las dinámicas de entrega para evitar que las frutas y otros insumos entren en descomposición.
“Pero para esta temporada lo que hacemos es justamente que no les falte el agua, que su dieta esté fresca, porque hay algunos animalitos que se le ponen a dieta y luego no la comen hasta dentro de unas horas, entonces lo que hacemos es observar ese horario, y de la medida de lo posible con nuestros compañeros, lo que hacemos son varios horarios de alimentación. Es para que la comida se mantenga fresca, porque la fruta o cualquier cosa con esas temperaturas empieza rápido a cambiar su composición.”
Actualmente, este espacio emblemático resguarda a cerca de mil 400 ejemplares de 73 especies distintas entre aves, mamíferos, reptiles e invertebrados. Curiosamente, a diferencia de los mamíferos, el calor favorece notablemente a los reptiles e insectos.
Ante la próxima temporada de lluvias, las autoridades hacen un llamado urgente a la ciudadanía para respetar y proteger a estas especies que comenzarán a deambular con mayor frecuencia, recordando que cada una cumple una función vital en nuestro ecosistema.
Para Notinucleo Daniela Grajales.