Dentro de la gastronomía chiapaneca, una de las culturas más importantes es la zoque, que se mantiene viva en la actualidad y se sigue transmitiendo de generación en generación, en este sentido, el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura realiza talleres gastronómicos impartidos por las expertas, como doña Leticia Díaz, comidera zoque de la Ermita El Cerrito que se encargó de enseñar una receta muy especial.
“El mole tuxtleco es dulce, no es con picante así muy fuerte, es dulce, es un mole zoque, nosotros le llamamos un mole natural porque no lleva ningún tipo de especia, lo básico, el chile ancho, plátano, galleta de animalito, tomate, cebolla, ajonjolí, pasita, sal, manteca y azúcar”
Al taller asisten amas de casa e incluso jóvenes que buscan aprender estas recetas para conservarlas, ya que son tesoros de nuestra cultura y sería una lástima que se perdiera su elaboración con el paso de los años, por eso buscan incentivar su transmisión a las nuevas generaciones.
“Esta receta que yo preparé llevará como unos 50, 60 años, son de tías que fueron comideras y me lo fueron transmitiendo, yo lo tenía guardada, no lo daba, es muy bonito transmitir las recetas porque hay muchas personas que son muy egoístas, y la verdad tenemos que dejar algo, un granito, una semilla en personas que tengan si no necesidad, que tengan algo en su casa, en hacerlo con su familia, degustarlo, y lo bonito es que recuerden a la maestra que les enseñó”
Cada platillo encierra toda una historia, una experiencia única, el disfrutarlas con la familia queda grabado en la memoria, el corazón y el paladar, mantiene viva nuestra identidad y nuestra historia.
Para Notinúcleo, Alejandra Orozco Ardines