La región de las Américas ocupa el segundo lugar mundial en consumo de alcohol, de acuerdo con un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El organismo advirtió que el consumo promedio por persona supera el promedio global y continúa representando un importante problema de salud pública. Además, señaló que millones de personas mantienen patrones de consumo considerados de riesgo, lo que incrementa la carga de enfermedades y muertes asociadas al alcohol.
La OPS destacó que el alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades y afecciones, entre ellas diversos tipos de cáncer, padecimientos cardiovasculares, trastornos mentales y lesiones derivadas de accidentes de tránsito o violencia. Aunque algunos países han logrado reducir los niveles de consumo mediante políticas de control, en gran parte del continente persisten desafíos relacionados con la publicidad, la disponibilidad de bebidas alcohólicas y el acceso limitado a programas de prevención y tratamiento.
El organismo internacional llamó a los gobiernos a fortalecer medidas como el aumento de impuestos a las bebidas alcohólicas, restricciones a la publicidad y campañas de sensibilización dirigidas a la población. Según la OPS, estas acciones han demostrado ser efectivas para disminuir el consumo nocivo de alcohol y reducir el impacto sanitario y económico que genera en los sistemas de salud y en la sociedad en general.