En una época donde los dispositivos móviles forman parte de la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas, madres de familia reconocen que el acceso a celulares, tabletas y pantallas puede ser una herramienta útil para el aprendizaje, pero también representa riesgos si no existe supervisión y límites claros.
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. De acuerdo con el INEGI, más del 95% de los adolescentes y jóvenes mexicanos tienen acceso a internet, mientras que el celular es el principal medio de conexión. Además, diversos estudios señalan que niñas, niños y adolescentes pueden pasar entre 5 y 8 horas diarias frente a una pantalla, principalmente en redes sociales, videojuegos y plataformas de video.
De acuerdo con testimonios recabados, muchas familias han optado por establecer horarios específicos para el uso de pantallas y monitorear constantemente el contenido que consumen sus hijos. Algunas madres señalaron que utilizan videos educativos para apoyar tareas escolares, mientras que otras prefieren complementar el tiempo libre con actividades como pintura, dibujo, deportes, aprendizaje de idiomas y juegos de construcción para evitar una dependencia excesiva de la tecnología.
Las entrevistadas coincidieron en que uno de los mayores desafíos es la gran cantidad de contenido disponible en internet, ya que no todo es apto para niños y adolescentes. Advirtieron que la exposición sin supervisión puede influir negativamente en su comportamiento, afectar su desarrollo emocional e incluso alterar hábitos de sueño y convivencia familiar.
Por ello, consideran que la clave no está en prohibir completamente el acceso a la tecnología, sino en fomentar un uso responsable, acompañado y con límites definidos.
Notinúcleo / Víctor Pérez