El brote de ébola en la República Democrática del Congo superó los mil contagios confirmados y continúa expandiéndose hacia zonas vulnerables, incluidos campamentos de desplazados internos. Las autoridades sanitarias reportaron más de mil casos y al menos 250 fallecimientos, en lo que ya es una de las emergencias sanitarias más graves registradas recientemente en el país africano.
La propagación de la enfermedad alcanzó un tercer campamento de desplazados, donde una niña de 18 meses murió tras presentar síntomas compatibles con ébola. Expertos advierten que las condiciones de hacinamiento, la falta de instalaciones de aislamiento y el desplazamiento constante de personas dificultan el control de los contagios. Además, casi una quinta parte de los casos confirmados corresponde a menores de edad.
Organismos internacionales han alertado que la combinación de conflicto armado, pobreza y deficiencias en los servicios de salud podría agravar aún más la crisis. La cobertura de rastreo de contactos sigue siendo insuficiente y ya se han detectado casos relacionados en la vecina Uganda, lo que incrementa el riesgo de una expansión regional de la enfermedad.