Desde 2012, don Jaime Heriberto León decidió echar a andar su propia marca de café industrializado, que produce en familia dentro del área natural protegida (ANP) El Ocote, en Ocozocoautla, desde entonces se ha dedicado a su cultivo, transformación y comercialización, usando métodos naturales y procesos orgánicos que ayudan a la conservación de monos saraguatos, venados, tlacuaches, pecaríes y miles de aves, entre ellas, el águila elegante.
“Para ya contribuir en la cuestión silvo-agrícola industrial, por ejemplo, como es la caficultura, se hace un proceso manual de desmonte para tener una constante limpia en los cafetales y se hace el abono orgánico, compostas, se buscan productos que no vayan a dañar químicamente la zona. Se ha utilizado a veces sí algunos insumos, pero hechos de forma natural, como lo es, por ejemplo, alguna especie de variación con plantas de neem, semillas de pirul para que ese control de plagas se haga de forma natural”.
Su peor enemigo han sido los incendios forestales, que han afectado la producción; sin embargo, se siente muy orgulloso del trabajo que hacen, e invita a la sociedad a unirse a su causa y cuidar la naturaleza, desde evitando el uso del fuego hasta sembrando plantas nativas para abonar a la reforestación.
“De mucho agrado porque nuestro objetivo es mantener el control siempre de la selva, siempre verde, cuidando solamente también las especies naturales y vegetales de la zona, por la biodiversidad que existe en el lugar, pero sí ha habido casos fortuitos en la naturaleza, donde hay veces que nos ha impedido un poco contribuir a este porque se necesita un gran esfuerzo y ayuda, y concientizar a las gentes de los entornos que también ayuden a conservar las áreas naturales protegidas”
Su café se envía a otros estados, llegando hasta las fronteras norte y sur del país; sin embargo, lo más importante, dijo, es que entre todos se hace la fuerza y se pueda llegar a tener un mejor control de las faunas y de las biodiversidades del lugar.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines