La intensa ola de calor que afecta a Europa continúa provocando graves consecuencias, especialmente en Francia, donde las funerarias de París reportan una saturación sin precedentes debido al aumento de fallecimientos asociados a las altas temperaturas. Entre el 24 y el 28 de junio se registraron alrededor de mil muertes adicionales, una situación que ha sido comparada con los momentos más críticos de la pandemia de covid-19.
Las autoridades francesas mantendrán el nivel más alto de alerta sanitaria ante la posibilidad de que las temperaturas extremas persistan. En varias regiones del país los termómetros superaron los 40 grados Celsius, mientras que las funerarias han solicitado la instalación de contenedores refrigerados para almacenar cuerpos ante la falta de espacio disponible.
La emergencia no se limita a Francia. Italia declaró alerta roja en 25 ciudades por el intenso calor, mientras que Eslovaquia y Bielorrusia alcanzaron temperaturas récord. En Polonia también aumentó el número de personas fallecidas por ahogamiento al intentar refrescarse, y otros países europeos han implementado medidas extraordinarias para proteger a la población.
Especialistas y organismos internacionales han advertido que estos episodios extremos son cada vez más frecuentes debido al cambio climático. La crisis ha puesto nuevamente en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de salud y de protección civil para enfrentar fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y prolongados.