En días pasados, más de 600 personas originarias de Honduras, El Salvador, Guatemala y Haití entre otros países, partieron del sur de México en la caravana llamada Fe y Esperanza, buscando llegar a los Estados Unidos, aunque activistas temen que no sea así, sino que se disuelva o decidan quedarse en el centro de México, ante la situación política que prevalece en aquel país, consideró Irineo Mujica, director de la organización Pueblos sin fronteras.
“El partido republicano a buscar una salida desesperada, dice que va a deportar a los migrantes a terceros países, ¿cuál es la amenaza? Ya lo estuvo haciendo… dice que va a ser más cruel, ¿cómo va a ser más cruel? No lo está diciendo literalmente, pero eso es tratar de asustar, ya les quitaron la familia, ya les quitaron el trabajo, ya le destruyeron la vida, y esta caravana que él amenaza se encuentra a más de mil millas, ninguna caravana llega, ¿a quién está amenazando? Está amenazando al votante porque está desesperado, le está diciendo que miren a la frontera porque tic, tac, les está llegando el agua al cuello
El activista consideró que el llamado “sueño americano” se ha ido disolviendo ante las estrictas políticas anti inmigrantes y la situación económica que prevalece, por lo que muchos buscan establecerse en el centro o norte de México en vez de cruzar, para encontrar trabajo y no arriesgarse.
“Realmente están desesperados porque todas las encuestas, el senado y el congreso les van a cobrar, cada vez que vamos a la gasolina nos damos cuenta de que no alcanza, es casi lo doble, cada vez que vamos a comprar comida no nos alcanza, han desangrado nuestros bolsillos y de alguna manera quieren vendernos más odio para cobrar la desgracia de alguien que ya hicieron mucho daño”
Finalmente, el activista señaló que Honduras ha recibido casi 34 mil retornados en lo que va del año, es decir, más de cien personas al día, de las que el 10 por ciento son niñas y niños, más de 2 mil vuelos de deportación hacia este y otros países, lo que para
Honduras representa 74 por ciento más deportados que un año antes.
Notinúcleo Alejandra Orozco Ardines