La pobreza, la violencia y la desigualdad siguen siendo obstáculos para que millones de jóvenes en el mundo ingresen y concluyan sus estudios de bachillerato, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026.
El organismo alertó que, si se mantienen las tendencias actuales de ingreso y permanencia escolar, la meta de garantizar que todos los adolescentes cursen la educación media superior podría alcanzarse hasta el año 2105. Esto evidencia los desafíos que enfrentan los sistemas educativos para garantizar oportunidades de formación sin importar las condiciones económicas o sociales de cada estudiante.
Pese a estas dificultades, el informe reconoce avances importantes. Desde el año 2000, aumentó en 327 millones el número de niñas y niños inscritos en educación primaria o secundaria. Además, la proporción de personas que concluyen el bachillerato pasó de 37 a 61 por ciento a nivel mundial. Sin embargo, persisten diferencias en el acceso y la conclusión oportuna de los estudios, especialmente en los países de menores ingresos.
En México, la UNESCO destaca que entre 2000 y 2024 se logró una reducción del ausentismo escolar superior a la registrada en El Salvador durante el mismo periodo. No obstante, el organismo plantea que los gobiernos deben establecer objetivos e indicadores acordes con sus realidades y fortalecer las políticas educativas.
La organización también subraya que garantizar el acceso a la educación requiere acciones que vayan más allá de las aulas, como mejorar el acceso a servicios de salud, asegurar una alimentación adecuada y establecer normas que favorezcan la inclusión. El desafío, señala el informe, es evitar que la pobreza y la desigualdad determinen las oportunidades educativas de las nuevas generaciones.