El calor extremo y la prolongada temporada de estiaje en Chiapas han agravado un fenómeno silencioso pero creciente: el estrés hídrico. En diversas regiones del estado, los manantiales y fuentes naturales de agua han comenzado a secarse o a reducir drásticamente su caudal, poniendo en riesgo el acceso al agua potable para cientos de comunidades.
FELIPE IRINEO PÉREZ / DIRECTORA DE CONAGUA
“En la zona alta de la Sierra Madre de Chiapas tenemos mucha agua y precisamente de las fuentes de abastecimiento de la comunidad que están en los altos y la serranía se abastecen de manantiales. Y en la temporada precisamente de estiaje esos manantiales dejan de producir agua, se secan y otros disminuyen su caudal. Entonces, en esa parte tenemos estrés hídrico.”
El problema no se limita a las zonas serranas. Municipios costeros y de baja altitud como Pijijiapan y Pichucalco también enfrentan dificultades para abastecerse de agua.
“Pero también tenemos problemas en otras comunidades que no están precisamente en la zona alta o en la zona de la Sierra. Como por ejemplo, en la parte de Pijijiapan tenemos problema de estrés hídrico. Pijijiapan, Pichucalco… la mayoría de esos se alimentan de fuentes naturales, como son en algunos casos manantiales y en otros casos arroyos.”
El estrés hídrico es la disminución del suministro de agua disponible frente a la demanda creciente, y se intensifica en periodos de calor prolongado y ausencia de lluvias. Expertos alertan que este fenómeno podría agravarse en los próximos años si no se toman medidas de prevención.
¿Qué podemos hacer para prevenirlo?
*Cuidar el agua desde casa: cerrar llaves mientras se lava, reutilizar agua para el riego o limpieza y reparar fugas.
*Evitar la contaminación de ríos y manantiales: no tirar basura o residuos en cuerpos de agua.
*Exigir el uso responsable del agua en el sector agrícola e industrial, que son los mayores consumidores.
*Reforestar zonas de captación natural: los árboles ayudan a mantener el equilibrio hídrico.
La crisis del agua no es un problema del futuro, es una realidad del presente. Y cada gota cuenta.
Para Notinucleo Daniela Grajales