Es una realidad que en Chiapas, pese a la alta sismicidad y riesgo por fenómenos meteorológicos, persiste el gran reto de fomentar una cultura de prevención ciudadana que incluya el uso de la mochila de emergencia. Las autoridades estatales y federales insisten constantemente en que tener este kit listo marca la diferencia durante las primeras 72 horas de una crisis.
La mochila debe estar en un lugar accesible cercano a la salida principal de la vivienda. Se revisa cada seis meses para sustituir alimentos, agua y medicamentos próximos a su fecha de caducidad. Cada miembro de la familia, incluidos niñas, niños y adultos mayores, debe saber dónde está y cómo cargarla. Si hay mascotas, conviene añadir una segunda bolsa con croquetas, agua y placa de identificación.
Chiapas es uno de los estados más expuestos del país a múltiples fenómenos naturales: actividad sísmica frecuente en la costa del Pacífico, desbordamientos de los ríos de la cuenca del Grijalva y deslizamientos en laderas. Tener una mochila de emergencia y un plan familiar reduce significativamente los riesgos de muertes y lesiones en caso de un evento extraordinario.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo