El cuidado de un menor con síndrome de Down conlleva un impacto profundo y multidisciplinario, caracterizado por altas exigencias emocionales, reestructuración social y una carga económica significativa. Especialistas destacan que las familias enfrentan estrés crónico debido a terapias intensivas, mientras gestionan costos elevados y la necesidad de apoyo emocional.
La recepción del diagnóstico puede generar un choque inicial que requiere apoyo psicológico para transitar hacia la aceptación.
Existe una necesidad constante de paciencia y persistencia, aunque muchas familias desarrollan una gran capacidad de resiliencia y restructuran su vida diaria para la convivencia y cuidado del menor
Para Notinúcleo Juan Jesús Cruz Toledo