Ante la presión fitosanitaria y el repunte de alertas por plagas como el gusano barrenador, el sector pecuario de Chiapas ha encendido los focos rojos. Productores de las regiones Fronteriza, Soconusco y Costa han intensificado de manera drástica las jornadas de fumigación, baños de inmersión y aplicación de tratamientos preventivos en sus hatos para evitar un colapso en la economía rural del estado.
Mario Hernández, integrante de la Unión Ganadera en Chiapas, aseguró que la urgencia de proteger el ganado no es menor si se considera el peso económico que este representa para la entidad. El temor principal que motiva estas acciones de desinfección masiva en corrales y potreros es la presencia del gusano barrenador.
Este parásito representa un peligro crítico debido a que las moscas hembras pueden volar hasta 20 kilómetros por día en busca de heridas abiertas en animales de sangre caliente para depositar cientos de huevos que devoran el tejido vivo
De acuerdo con datos del Centro de Información Estadística y Geográfica, el valor de la producción de ganado y aves en pie en Chiapas alcanzó los 19,380 millones de pesos, a nivel nacional y regional, la contingencia ha obligado a redoblar esfuerzos sanitarios. Informes de sanidad apuntan que los cercos y la vigilancia se han estrechado drásticamente en el sur del país, donde Chiapas concentra gran parte de la atención debido a su colindancia fronteriza, registrando además un impacto directo en la movilización y los costos operativos de los ranchos.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo