La Costa de Chiapas atraviesa una de las contingencias climáticas más severas de los últimos tiempos. Impulsado por la presencia del fenómeno meteorológico El Niño, el comportamiento de las lluvias en la región registra los niveles más bajos en 30 años, situación que mantiene en aprietos a la ciudadanía, pero al sector agrícola del Soconusco ya registra pérdidas severas en cultivos estratégicos, así lo dio a conocer…
Roberto Fourzali Moisés, presidente del Consejo de Cuenca de la Costa de Chiapas, productor agrícola e investigador del clima desde hace más de tres décadas, advirtió que la anomalía térmica en el Océano Pacífico ha alcanzado una consolidación total de acuerdo con organismos internacionales como la Administración Océanica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial. En el Pacífico ecuatorial, las diferencias de temperatura registran incrementos superiores a los 2.7 grados sobre el promedio, mientras que en las costas locales el agua marina ha amanecido hasta en 31 grados, cuatro por encima de la media histórica.
Esta anomalía explicó, genera un ambiente de nubes disociadas por las altas temperaturas que impide la formación de nubes de tormenta sobre la franja costera.
Agregó, que los sectores más afectados son las zonas agrícolas bajas como Mazatán y zona baja de Tapachula que reportan cifras alarmantes.
“Al mes de septiembre apenas se contabilizan 380 milímetros de lluvia acumulada, frente a los más de 1,000 milímetros habituales para la época, lo que representa un déficit del 65 por ciento en las precipitaciones” agregó.
El especialista menciono sobre una disminución general de hasta un 60 por ciento en los volúmenes de cosecha en comparación con el ciclo anterior.
A pesar de la aridez en la superficie, destacó que la región del Soconusco conserva reservas hidráulicas estratégicas en el subsuelo.
Indicó que las pocas lluvias registradas en las partes altas de la cordillera y la zona cafetalera han permitido la recarga de los ríos y del manto freático en la parte baja, situándolo a profundidades manejables de entre 4.25 y 4.50 metros en zonas no sobreexplotadas, lo que ha evitado alcanzar un punto de marchitez definitivo en la vegetación de mejores suelos, situación que da aliento a los agricultores.
Respecto al panorama futuro, los pronósticos científicos indican que las condiciones asociadas a El Niño se prolongarán durante el resto del año y se mantendrán durante los primeros meses del periodo subsiguiente. No obstante, las proyecciones a mediano plazo atisban una ventana de recuperación y cambios favorables en el patrón de precipitaciones a partir del periodo comprendido entre marzo y mayo.
Notinúcleo / Pamela Hernández