Hablar de trastornos de la conducta alimentaria suele evocar de inmediato la imagen de una mujer joven. Sin embargo, detrás de los estereotipos de género se esconde una realidad tan dolorosa como ignorada: la anorexia en hombres. En Chiapas, este padecimiento continúa atrapado en un doble estigma: la falta de diagnóstico oportuno y los prejuicios sociales que relegan la salud mental masculina a un segundo plano.
Arely Jiménez, especialistas en salud mental y psicología clínica, advierte que los casos en varones van en aumento, aunque la gran mayoría permanece en el anonimato debido al miedo a la burla, la vergüenza y la creencia generalizada de que la anorexia es una “enfermedad de mujeres”.
A diferencia de las mujeres, cuyos ideales estéticos suelen enfocarse en la delgadez extrema dictada por cánones de la moda, en los hombres la anorexia con frecuencia se disfraza o se confunde con una obsesión desmedida por el ejercicio extremo, la musculación y las dietas restrictivas severas.
Romper la sombra de la anorexia en los varones exige normalizar la conversación sobre salud mental masculina, educar sin sesgo de género a los profesionales de la salud y desterrar los estereotipos estéticos que imponen las redes sociales actuales, reconocer que la vulnerabilidad no tiene género es el primer paso indispensable para que quienes lo padecen en silencio se atrevan a buscar ayuda profesional.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo