En días pasados, representantes de las comunidades Salto de Agua, Buenavista y Topón, en el municipio de Pijijiapan, así como Aztlán en Huixtla, se reunieron para intercambiar sus experiencias en la reforestación de mangles y la rehabilitación de esteros, con el fin de incentivar la restauración en la reserva de la biosfera La Encrucijada, señaló Sergio Cruz López, de Salto de Agua.
“La conservación de los manglares en el ciclo de nuestras cooperativas es muy importante, porque sirven para refugio de peces, cocodrilos, casquitos, tortugas, y aparte también hace una barrera para, por ejemplo, si hubiera un desastre natural, los manglares son barreras para que las inundaciones no lleguen de golpe”.
Y es que La Encrucijada es una de las áreas naturales protegidas más diversas de México, en ella se encuentran los manglares más altos del Pacífico americano, conformada por un complejo sistema de esteros, barras costeras, lagunas y zonas sumergidas que además de su función ambiental, cumplen con un importante papel en la economía local.
“También se produce la alimentación de los productos que viven en nuestra laguna, como es camarón, mojarra, cocodrilos, cangrejos, jaibas, todo eso es la importancia de los manglares”.
La Encrucijada forma parte de la lista de sitios Ramsar por su estatus como humedal de importancia internacional, que tiene especies de manglar rojo, negro, blanco y botoncillo, por lo que sus habitantes saben la importancia de conservarla.
Para Notinúcleo, Alejandra Orozco Ardines