Ir al médico, realizar un trámite, acudir a una escuela o enfrentar un procedimiento legal pueden convertirse en situaciones difíciles para una persona sorda cuando nadie puede comunicarse con ella en Lengua de Señas Mexicana.
La falta de intérpretes y de personal capacitado continúa representando una barrera para acceder de manera autónoma a servicios básicos, señala la directora de la Asociación ‘Manos que Hablan’, Fabiola Saldierna Rodríguez.
Las personas sordas siempre desean, y es muy sabido, que en ocasiones no han podido realizar algún trámite o lo básico, no han podido ir al doctor. ¿Por qué? Porque no hay personas quienes los atiendan […] poco a poco se está sumando en que cada institución, al menos no sean intérpretes, pero sí personas que tengan un poco de conocimiento de lengua de señas.”
La barrera puede tener consecuencias todavía mayores en áreas como salud, educación y justicia, donde comprender con precisión una indicación, un diagnóstico o un procedimiento resulta fundamental.
Y depender de un familiar o conocido para comunicarse también limita la posibilidad de realizar actividades de manera independiente.
La Lengua de Señas Mexicana no es simplemente español expresado con las manos. Es reconocida legalmente como una lengua nacional y cuenta con estructura lingüística propia.
Por ello, colocar únicamente instrucciones escritas tampoco garantiza que toda persona sorda pueda acceder a la información en igualdad de condiciones.
El reto también está en contar con personal preparado. Desde Manos que Hablan Chiapas advierten que existe escasez de intérpretes certificados, lo que reduce las posibilidades de atención.
Capacitar al personal y ampliar la disponibilidad de intérpretes puede significar algo mucho más importante que facilitar una conversación: permitir que una persona sorda pueda acudir a un hospital, estudiar, realizar un trámite o defender sus derechos con mayor autonomía.
Notinúcleo / Víctor Pérez