Loros, pericos, guacamayas y tucanes, son algunas especies que se encuentran en venta incluso en algunas plataformas de redes sociales, así como la iguana verde, tortugas, cocodrilos, caimanes, monos, ocelotes y hasta tigrillos, señaló Jerónimo Domínguez, director del Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre.
La mayoría de ellos se obtienen mediante extracciones directas de su hábitat, surgiendo redes de trata donde se ofrece dinero por cada ejemplar, que son capturados desde crías o por el saqueo de nidos, afectando su estado de salud.
“Sin duda les afecta muchísimo, el tratar de domesticarlas, son especies silvestres principalmente que están adaptadas a estar en ambientes abiertos, comer natural, estar en un espacio sin una reducción de su entorno, al tenerlas en cautiverio hay una modificación en muchos aspectos, desde la parte alimenticia, desde el clima, el manejo que uno les da, las principales afectaciones que se notan en animales cautivos… llegan con un grado de estrés crónico increíble, donde al ver al humano o por la falta de espacio los animales son muy asustados o son miedosos o tienen conductas aberrantes o anormales donde solo están dando vueltas en el encierro, porque esto les ha generado el estrés de estar en una jaula, también enfrenar muchas enfermedades y desnutrición porque realmente la gente que los tiene no sabe que darles de comer”
Algunos de ellos terminan falleciendo por esta causa, o presentan problemas digestivos, deformaciones, no se vuelven a adaptar a su hábitat natural, daño psicológico y físico, además de que los centros de rescate no se dan abasto, por ello, el especialista recomienda primero investigar el animal que queremos adquirir, y frenar el tráfico ilegal de especies.
“Si adquirimos un animal silvestre pedir la documentación que acredite su legal procedencia, que lo podamos verificar mejor, ante PROFEPA o SEMARNAT, no hay que liberar animales comprados legal ni ilegalmente, que sean de fauna sin testé, porque no sabemos en qué condiciones se encuentran, si llevan enfermedades, si son de la región, si van a sobrevivir realmente por el tiempo que llevan en cautiverio, y hay que denunciar la venta ilegal ante la PROFEPA”
Y es que la ley indica penas de 1 a 9 años de cárcel, así como más de 3 mil días de multa por capturar, poseer, acopiar o comercializar especies de flora o fauna que se encuentren protegidas por la NOM 059.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines