Al menos 51 personas han muerto, incluyendo nueve menores de edad, durante las manifestaciones antigubernamentales en Irán debido al deterioro de la situación económica y energética, de acuerdo con cifras de Iran Human Rights.
“En los últimos 13 días, el uso de la fuerza por parte del gobierno contra los manifestantes ha ido en aumento”, señaló a través de un comunicado Mahmud Amiri-Moghaddam, director de la ONG.
Con los ojos irritados por el gas lacrimógeno y la garganta afectada después de gritar consignas en las calles, un vendedor de teléfonos móviles piensa que las protestas no cesarán. “Sabemos que arriesgamos nuestras vidas, pero lo hacemos igual y continuaremos haciéndolo, por un futuro mejor”, dijo.
En tanto, Alí Jamenei, líder supremo de Irán, advirtió que las autoridades no darán marcha atrás y preparan un escenario para una represión violenta contra los manifestantes, a quienes llamó “vándalos” y “saboteadores” y los acusó de trabajar en nombre de agendas extranjeras.
El líder de los atayolas, incluso ha acusado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de tener las “manos manchadas de la sangre de más de un millar de iraníes”, refiriéndose a la guerra de 12 días con Israel, el pasado junio, en la que EU bombardeó plantas nucleares de Irán.
Asimismo, Gholamhosein Mohseni-Ejei, jefe del aparato judicial de Irán, también calificó de “alborotadores” a los manifestantes y prometió que habrá “severos castigos” contra aquellos que estén involucrados en los disturbios.
Por su parte, el servicio de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha advertido de que la “continuación de esta situación es inaceptable” y que “la sangre de las víctimas recae” sobre los “autores intelectuales” de las protestas.