El gobierno de Estados Unidos aprobó una modificación a la Ley de Especies en Peligro de Extinción que elimina la protección automática para las especies clasificadas como “amenazadas”. Con esta medida, cada especie deberá contar con un plan de conservación específico antes de recibir protección, lo que, según especialistas, podría retrasar las acciones para preservar la biodiversidad y aumentar los riesgos para numerosas plantas y animales.
Hasta ahora, las especies catalogadas como amenazadas recibían de manera inmediata salvaguardas similares a las otorgadas a aquellas en peligro de extinción. Con el nuevo esquema, proyectos relacionados con petróleo, gas, minería e infraestructura podrán solicitar permisos para desarrollarse en hábitats sensibles mientras se define si una especie contará con medidas de protección específicas.
El secretario del Interior, Doug Burgum, defendió la decisión al señalar que la legislación había sido utilizada para obstaculizar proyectos de desarrollo e infraestructura. Afirmó que el éxito de la política ambiental debe medirse por la recuperación de las especies y no por el aumento de organismos incluidos en las listas de protección, además de considerar el impacto económico de las restricciones.
Organizaciones ambientalistas criticaron la medida al advertir que podría afectar a especies como la mariposa monarca, el búho moteado de California y diversas tortugas, peces e insectos que actualmente buscan protección federal. Los defensores del medio ambiente sostienen que reducir las restricciones sobre los hábitats naturales facilitará actividades que podrían acelerar la pérdida de biodiversidad y anunciaron que analizarán acciones legales para impugnar la nueva normativa.