El gobierno de Estados Unidos puso fin al estado de emergencia nacional relacionado con Hong Kong, una medida que había permanecido vigente desde 2020 tras la imposición de la ley de seguridad nacional por parte de China. La decisión fue confirmada por el Departamento del Tesoro y representa un cambio en la política estadounidense hacia el territorio asiático, aunque no implica el restablecimiento total de su estatus comercial preferencial.
La declaración de emergencia fue emitida durante la administración de Donald Trump como respuesta a lo que Washington consideró una pérdida de la autonomía de Hong Kong. A partir de esa decisión se impusieron sanciones a funcionarios y restricciones económicas. Con la expiración de la emergencia, algunas de esas medidas dejan de estar vigentes, mientras que otras continúan aplicándose bajo distintas leyes federales.
El gobierno de China recibió positivamente la decisión y la calificó como un paso importante para fortalecer las relaciones bilaterales. Pekín expresó su expectativa de que Estados Unidos continúe eliminando las restricciones restantes y restablezca un trato más favorable hacia Hong Kong en materia económica y comercial.
Pese a este cambio, las autoridades estadounidenses aclararon que continúan vigentes diversas sanciones impuestas a funcionarios de Hong Kong y China bajo otras disposiciones legales. Analistas consideran que la medida podría contribuir a mejorar el diálogo entre Washington y Pekín, aunque las diferencias sobre derechos humanos, autonomía y seguridad nacional seguirán siendo temas centrales en la relación entre ambas potencias.