La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó evitar el uso de medicamentos para tratar la obesidad en menores de 10 años, debido a la limitada evidencia científica sobre su seguridad y eficacia, así como a los posibles efectos en el crecimiento, el desarrollo físico y la salud mental.
La advertencia forma parte de las primeras directrices mundiales del organismo para atender la obesidad infantil y adolescente, publicadas en octubre de 2026. Según la OMS, alrededor de 170 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años vivían con obesidad en 2024, una cifra que refleja la creciente dimensión de este problema de salud pública.
De acuerdo con las recomendaciones, el tratamiento debe adaptarse a la edad, las condiciones de salud y el entorno familiar de cada menor, con el objetivo de mejorar su bienestar a largo plazo y no solamente reducir su peso. Para ello, la OMS propone planes de alimentación equilibrada diseñados y supervisados por profesionales de la nutrición, que consideren las necesidades de cada familia y sus posibilidades económicas.
La actividad física constituye otro componente fundamental para prevenir y atender la obesidad infantil. La organización recomienda que los niños mayores de cinco años realicen un promedio de al menos 60 minutos diarios de ejercicio moderado o vigoroso a lo largo de la semana, además de actividades que fortalezcan los músculos y los huesos al menos tres días por semana.
Asimismo, subrayó que el ejercicio debe adaptarse a las capacidades e intereses de cada menor, mediante actividades agradables y no competitivas que favorezcan su participación y contribuyan a desarrollar hábitos saludables.
La OMS también hizo hincapié en la importancia de proteger la salud mental de los menores, ya que la ansiedad, la depresión, la baja autoestima y el acoso relacionado con el peso pueden afectar su bienestar y favorecer el aislamiento social.