El gobierno del Reino Unido publicó este martes una nueva legislación para endurecer las sanciones contra Irán, con el objetivo de limitar su programa nuclear y otras actividades que Londres considera una amenaza. Las medidas buscan restringir el acceso de Teherán al sistema financiero británico y ampliar las prohibiciones comerciales sobre bienes, tecnología y servicios relacionados con sus actividades nucleares.
Entre las nuevas disposiciones también se contempla impedir que aviones iraníes aterricen en territorio británico, salvo algunas excepciones, además de ampliar las facultades para actuar contra embarcaciones y empresas vinculadas con Irán. Estas medidas forman parte de la respuesta británica a la reactivación de sanciones internacionales mediante el llamado mecanismo de “snapback”, impulsado por Reino Unido, Francia y Alemania ante las preocupaciones sobre el cumplimiento de los compromisos nucleares de Teherán.
El gobierno británico sostiene que la presión es necesaria debido al nivel de enriquecimiento de uranio alcanzado por Irán. El ministro de Exteriores Stephen Doughty señaló que Teherán ha acumulado más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento, un nivel que, según Londres, representa un riesgo importante de proliferación nuclear. Irán, por su parte, mantiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y rechaza las acusaciones sobre una intención de fabricar armas nucleares.
Las nuevas sanciones reflejan el aumento de la presión internacional sobre Irán y se producen en un contexto de fuertes tensiones en Medio Oriente. Reino Unido, junto con Estados Unidos, Francia y Alemania, también busca que el Organismo Internacional de Energía Atómica fortalezca la supervisión del programa nuclear iraní. Londres afirma que las medidas pretenden impedir que Irán desarrolle un arma nuclear, aunque el endurecimiento de las sanciones también podría aumentar las tensiones diplomáticas entre Teherán y las potencias occidentales.