Los dos fuertes terremotos que sacudieron Venezuela provocaron una emergencia humanitaria de gran magnitud. De acuerdo con una evaluación preliminar de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 6.8 millones de personas podrían haber resultado afectadas por el desastre, especialmente en Caracas y el estado de La Guaira, donde se registraron los daños más severos.
Las autoridades y organismos internacionales mantienen las labores de búsqueda y rescate entre edificios colapsados, mientras miles de personas permanecen desplazadas o sin acceso a servicios básicos. La ONU advirtió que la cifra de afectados podría modificarse conforme avancen las evaluaciones en las zonas impactadas y se obtenga información más precisa sobre las necesidades de la población.
Ante la magnitud de la tragedia, varios países y agencias internacionales han enviado equipos de rescate, ayuda humanitaria y suministros de emergencia para apoyar a las comunidades afectadas. Los esfuerzos se concentran en salvar vidas, atender a los heridos y garantizar refugio, alimentos, agua potable y atención médica a quienes perdieron sus hogares tras los sismos.