En el municipio de Berriozabal, conocido cariñosamente como el pueblo de las hamacas, Don Porfirio se ha convertido en un símbolo de la tradición artesanal que ha ido desapareciendo con el tiempo. Desde su juventud, ha dedicado su vida a tejer hamacas, utilizando insumos que han cambiado drásticamente en calidad y precio.
Don Porfirio es habitante de Berriozabal, municipio mejor conocido como el pueblo de las hamacas, desde muy joven dice que comenzó a tejer y a elaborarlas, en esa época el principal insumo era el ixtle, con el paso del tiempo este producto fue escaseando hasta que tuvieron que optar por comprar el hilo de fábrica, insumo que poco a poco ha ido subiendo de precio.
PORFIRIO VENDEDOR DE HAMACAS
“Acá manejamos cuatro clases de hilo, lo que es el algodón, lo que es el crepé, lo que es el cáñamo y esto por el tileno, anteriormente se daba más baratas porque el material ya era más económico, pero de un momento a otro vino el precio hacia la alza.”.
La inversión económica de algunos artesanos va desde los 20 mil pesos, sólo en hilos, con ello elaboran hasta 20 hamacas, el 50% de ganancias lo ven entre dos o tres meses, para ellos las temporadas altas son abril y mayo, donde pueden venderse alrededor de 20 hamacas semanalmente.
Los precios dependen del tamaño, las hay individuales, matrimoniales, quinsay y hasta jumbos, así también de diversos tejidos, desde los sencillos hasta los más elaborados.
“Una hamaca ya viene variando, hacemos las matrimoniales normales, esas las damos en 700 pesos, pero es un tejido normal, tejido de agua, ya le hacemos un tejido de petatillo, un tejido de crepé, las más pequeñas en un día lo hacemos, las matrimoniales normales en un día, porque es un tejido más abierto, ya no cuesta mucho tejerla, una hamaca como la que le dije, una de 3.500 ya me lleva hasta 15 días para sacar una de esas”.
Artesanos como don Porfirio quedan pocos, él asegura que las nuevas generaciones no ven interés por este oficio, es por ello que afuera de su negocio se pone a tejer, llamando la atención de los curiosos que pasan por el lugar
“Pues fíjense que son muy pocas las personas que valoran, vienen muchas personas a querer malcomprar nuestro trabajo, de verdad, y fíjense que habemos muchos artesanos que si lo malvenden su trabajo, por lo mismo que somos muchos.”
Para Notinucleo, Daniela Grajales.