Cuatro de cada 10 mexicanos desperdician alimentos al menos una vez por semana, pese a que nueve de cada 10 reconocen que esta práctica tiene un impacto ambiental importante. De acuerdo con el segundo informe Percepción del Desperdicio de Alimentos en América Latina 2026, elaborado por Cheaf, 42.6 por ciento de los encuestados en México admite tirar comida con esa frecuencia, una proporción que coloca al país sólo detrás de Chile entre las naciones analizadas.
En México, los alimentos que más terminan en la basura son las sobras y la comida preparada, señaladas por 61.7 por ciento de los participantes, seguidas de frutas y verduras, con 51 por ciento. La principal causa del desperdicio es que los alimentos se descomponen antes de ser consumidos: 56.7 por ciento de los mexicanos identificó esta situación como motivo para desecharlos. También influyen la falta de planificación y cocinar cantidades superiores a las necesarias.
El problema tiene además consecuencias económicas y ambientales. El 91.8 por ciento de los mexicanos considera que tirar comida contribuye de manera alta o media a las emisiones de dióxido de carbono y al desperdicio de agua. Al mismo tiempo, desperdiciar alimentos representa una pérdida directa para los hogares, mientras promociones como el 2×1 pueden incentivar compras superiores a las necesidades y terminar generando más descarte.
El informe advierte que reconocer el problema no basta para modificar los hábitos. Casi seis de cada 10 personas consideran que existe información insuficiente para dimensionar el desperdicio y conocer alternativas para evitarlo, mientras 82 por ciento señala que las reglas para donar o rescatar alimentos antes de que se pierdan no son claras. Ante este panorama, se plantea la necesidad de facilitar el aprovechamiento de excedentes, promover descuentos en productos próximos a caducar y generar mecanismos que permitan reducir el desperdicio desde los hogares y los comercios.