A pesar de las reformas aprobadas por el Congreso de la Ciudad de México para endurecer las sanciones contra quienes arrojan basura en la vía pública, los tiraderos clandestinos continúan siendo un problema en distintas alcaldías de la capital. Calles, camellones y áreas verdes siguen acumulando residuos que afectan el entorno urbano y representan un riesgo para la salud de la población.
De acuerdo con un informe presentado por legisladores locales, en febrero de este año se tenían identificados 889 tiraderos clandestinos, de los cuales 47.8 por ciento se concentraban en las alcaldías Cuauhtémoc, Iztapalapa y Miguel Hidalgo. Sin embargo, colonias de Iztacalco y Venustiano Carranza también presentan graves problemas por la acumulación de basura, malos olores y fauna nociva.
Vecinos de diversas zonas señalaron que una de las principales causas del problema es la irregularidad en el servicio de recolección de basura. Aseguran que los camiones recolectores no pasan en los horarios establecidos o dejan de acudir durante varios días, lo que provoca que los desechos permanezcan en la vía pública y que los tiraderos vuelvan a formarse poco después de haber sido retirados.
Habitantes y especialistas coinciden en que, además de aplicar sanciones, es necesario fortalecer la cultura del manejo responsable de los residuos y mejorar los servicios de recolección. También advierten que los tiraderos clandestinos generan contaminación, obstruyen el drenaje durante la temporada de lluvias y deterioran la calidad de vida de quienes viven cerca de estos puntos de acumulación de basura.