Bajo el lema “buscamos vida en caminos de muerte”, la caravana de madres de migrantes desaparecidos, arribó a tierras chiapanecas el pasado 15 de noviembre entrando por frontera Comalapa y un día después estuvo en San Cristóbal de las Casas, en su inicio de recorrido de 11 estados de la república mexicana.
Tiene 12 años que se formó esta agrupación de familiares de quienes procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, salieron con la ilusión lograr “el sueño americano”.
Sin embargo, como nunca llegaron a su destino o fueron deportados por las autoridades estadounidenses, por lo tanto, se desconoce su paradero.
A la fecha, mediante esta cruzada de búsqueda, han localizado a 265 de ellos, pero quedan 60 mil, que podrían estar encarcelados injustamente en algún pueblo o ciudad de nuestro país, o muertos en el peor de los casos.
Catalina López, Anita Celaya y Rubén Figueroa, integrantes de esta caravana, entrevistados por nuestro compañero Adolfo Abosaid, manifestaron su preocupación porque muchos migrantes centroamericanos al llegar a territorio mexicano, son víctimas de abuso por parte de policías corruptos o de pandilleros que les quitan sus pertenencias, los agreden físicamente e incluso a algunos les han causado la muerte.
También externaron que el factor Trump los tiene temerosos de que aumenten las deportaciones por parte del próximo gobierno de la unión americana.
Mientras tanto en nuestro país, el presidente de la cámara de diputados, Javier Bolaños, anunció el pasado jueves que están contemplando aumentar el presupuesto de la secretaría de relaciones exteriores para el próximo año e “instrumentar acciones para protección de los mexicanos que radican en Estados Unidos”, cuando de antemano a la dependencia ya le autorizaron 7 mil 819 millones. Nada más cínico y desvergonzado, cuando nunca se ha implementado una política eficaz en defensa de nuestros connacionales que trabajan en vecino país del norte…