El tema de los usos y costumbres en los pueblos indígenas del estado de Chiapas y las formas en que sus líderes pretenden arreglar las cosas en el terreno político, social y económico, están llegando demasiado lejos y pisando un terreno por demás peligroso que ha cobrado una factura muy cara por el encontronazo entre los grupos antagónicos y los intereses de los caciques.
Para nadie es un secreto que la descomposición en esas comunidades se agudizo tras la última elección de presidentes municipales, donde por primera vez resultaban electos hombres y mujeres no tan afines a quienes estaban acostumbrados a manejar a los alcaldes a su antojo.
En pocas palabras les movieron el tapete y les comieron el mandado.
Y eso es justamente lo que no les perdonan en Chenalhó y en Oxchuc donde estos grupos tras el poder, han advertido que la sangre correrá de nuevo, si se insiste en darles posesión a las dos presidentas municipales a quienes el TRIFE les dio la razón.
Pero el que de plano ya colgó la toalla fue el recién nombrado alcalde de San Juan Chamula, quien de plano anuncio su renuncia por las amenazas de muerte que ha recibido en los últimos días.
Así que la pesadilla continua y de eso, ya están hartos quienes han vivido en carne propia las consecuencias de tales caprichos.
La ciudadanía clama porque se ponga un hasta aquí, a esas expresiones que ya cobraron muchas vidas en Oxchuc, Chenalhó y San Juan Chamula, donde en este último municipio, fue asesinado a sangre fría el alcalde y sus más cercanos colaboradores. Por eso Mateo Gómez Gómez, optó por cortarle por lo sano y solicitar su licencia al cargo porque sabe que quienes lo amenazaron no están jugando…