Hay una abierta discriminación contra el estado de Chiapas en materia de comunicación terrestre en perjuicio del turismo y de los propios habitantes que tienen la necesidad de viajar con frecuencia.
Basta salir de nuestro estado por carretera para darnos cuenta.
Cuando vamos de salida, es fácil percatarse en donde están los límites del estado de Chiapas con Oaxaca, tabasco o Veracruz, porque las condiciones del camino en esas entidades cambian drásticamente. No hay topes en abundancia y tampoco baches.
En nuestros estados vecinos, aparte de que las carreteras se encuentran en buenas condiciones, tienen señalamientos que indican constantemente los lugares a donde llevan las desviaciones o cruceros que se van encontrando.
Hay verdaderas autopistas de cuatro carriles, por las que se pagan cuotas moderadas, mientras que aquí, solo tenemos carreteras costosas de dos carriles con una franja de acotamiento. Ah!, pero eso sí, encontramos casetas de cobro a cada rato y con tarifas caras.
Cuando regresamos por ejemplo, de tabasco vía Cárdenas o Huimanguillo, no se encuentra ningún aviso para tomar la desviación que lleve a Tuxtla Gutiérrez. Tal parece que para las autoridades del ramo, Chiapas no existe. Es más, a cada pocos kilómetros, anuncian a “Malpasito” que es el nombre de una de las casetas de cobro, como si fuera más importante que la capital de nuestro estado.
La otra opción es tomar la carretera de cuota las Choapas-Ocozocoautla, pero son más kilómetros a recorrer, con el consecuente aumento en el costo de peaje y consumo de gasolina.
De manera que, hoy en día que se habla tanto de leyes a favor de las personas, nuestros diputados y senadores, no han sido capaces de legislar contra la discriminación de toda una población… ¡de la población chiapaneca!
Y es triste reconocerlo, pero las autoridades del centro y nuestros propios gobernantes, nos siguen tratando y dándonos una vida como si fuéramos, en el contexto nacional, “ciudadanos de tercera”…