El Instituto Nacional Electoral (INE) inició una transformación profunda que cambiará la forma en que millones de mexicanas y mexicanos ejercen su derecho a la identidad y a la participación política, pues algunas de las metas son 20% menos tiempo en módulos y los primeros 10 millones de credenciales del INE, digitales, descargadas en celulares.
Con una meta de culminación en 2027, la Estrategia de Transformación Digital del Registro Federal de Electores no sólo digitaliza trámites, redefine procesos, moderniza la infraestructura tecnológica y plantea un cambio cultural dentro de la institución.
La consejera electoral Carla Humphrey, impulsora de esta estrategia desde su anterior presidencia de la Comisión del Registro Federal de Electores, lo resumió así ante el Consejo General:
“Durante el trimestre julio-septiembre se consolidaron avances sustantivos en siete proyectos que integran la Estrategia de Transformación Digital. Este documento constituye el inicio de una planeación estratégica ordenada y ofrece una base sólida para la implementación efectiva de cada uno de los proyectos”.
El objetivo es ambicioso: que al menos 10 millones de personas cuenten con su credencial digital y que los tiempos de atención en módulos se reduzcan 20%, sin sacrificar seguridad ni protección de datos personales.
La estrategia también busca fortalecer la confianza ciudadana, modernizar la identificación física y digital, e impulsar herramientas que faciliten el voto desde cualquier parte del mundo.
Humphrey reveló, en entrevista con Excelsior, que “la credencial digital existe desde 2018 o 2019. No se había sacado, porque había muchas dudas y tanta cautela hace que los proyectos nunca salgan. Hoy ya es un hecho: las personas podrán solicitarla junto con el nuevo modelo de credencial de elector”.
Durante la presentación de los avances en la sesión del 18 de diciembre, la consejera Humphrey concluyó su presentación con un mensaje que resume el espíritu de esta transformación: “La transformación digital exige coordinación, apertura al cambio y compromiso con la excelencia. Trabajamos para que esta estrategia se traduzca en beneficios tangibles para las y los ciudadanos”.
Con esta hoja de ruta, el INE busca consolidarse como una institución moderna, eficiente y cercana, capaz de responder a las necesidades de una ciudadanía cada vez más digital y de un país que exige servicios públicos ágiles, seguros y confiables.