El pleno de la Cámara de Diputados aprobó anoche, en lo general, el dictamen para expedir la nueva Ley General de Aguas y reformar diversas disposiciones de la Ley de Aguas Nacionales.
Mientras en el Senado se definía al nuevo representante de la Fiscalía General de la República (FGR), en la Cámara de Diputados la discusión de la nueva ley se lanzó en fast track, al dispensarle los trámites para su discusión en el pleno.
En tanto, afuera del recinto legislativo, bajo el sol y el cansancio acumulado, campesinos mantenían bloqueados los accesos a San Lázaro, convencidos de que todavía había margen para negociar, pero no lo hubo. La aprobación en comisiones adelantó la discusión, por lo que, hacia las 16:00 horas, los productores agrícolas montaron sus tractores y decidieron retirarse, dejando paso a la sesión más tensa en meses.
El propósito de la ley quedó trazado desde el primer discurso, ordenar el sistema de concesiones, cerrar espacios a la corrupción, reconocer los sistemas comunitarios y garantizar el derecho humano al agua.
Desde tribuna, la presidenta de la Comisión de Recursos Hidráulicos, Elizabeth Cervantes, resumió la dimensión del cambio con un mensaje que marcó el tono de la jornada. “Hoy, México hace justicia, hoy México defiende su agua, porque el agua es la fuerza motriz de la naturaleza y a partir de hoy también es la fuerza motriz de un México más justo, más digno y más humano”, dijo entre aplausos y ovaciones de la mayoría oficialista.
La votación en lo general —328 a favor, cinco abstenciones y 131 en contra— llegó tras más de siete horas de debate, entre reclamaciones cruzadas, negociaciones aceleradas y la presión latente del bloqueo levantado horas antes.