Desde los cero hasta los cinco años de edad, es la etapa en donde la niñez aprende hábitos básicos respecto a la alimentación, que comienzan en casa y se deben llevar a la escuela, a través de mandarles un refrigerio balanceado, explicó la nutrióloga Aurora de la Cruz.
“Una lonchera saludable debe incluir cuatro cosas importantes, una de ellas es un alimento que sea que ayude a construir y esa es la proteína, la segunda cosa que debe incluir es un alimento que le provea energía, la tercera cosa sería un alimento que le provea vitaminas y minerales y la cuarta cosa agua simple para mantener una buena hidratación”
Por ejemplo, proteína como huevos, pollo, queso, atún, un cereal como tortilla, pan integral, papa, una fruta o verdura de temporada, que vaya variando, y agua a libre demanda, sobre todo en esta época de altas temperaturas, evitando los refrescos, aguas azucaradas y otras bebidas, lo fundamental es que en casa también vea que se consumen alimentos saludables, pues los niños aprenden de lo que ven, y no satanizar otro tipo de alimentos.
“También el niño tiene a lo mejor del 100% de su semana, un 20% pudiera decir, vamos a comer un alimento dentro de lo que cabe siempre procurando que sea preparado en casa con buena higiene o ir a un lugar que tengan confianza, pero procurar que el niño también consuma otro alimento que a él le pudiera agradar, pero que sea con que sea un equilibrio, un 80-20, por ejemplo, en la semana él cumplió y un 20% pudiera ser que él tenga la oportunidad de comer un alimento que él le agrade y que no esté dentro de su plan alimenticio”
Finalmente, recomendó no acompañar los alimentos en casa con tablets o pantallas, para fomentar la convivencia y hacer de la hora de los alimentos un momento especial.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines