La ciencia llegó hasta las escuelas chiapanecas a través de la Caravana del Conocimiento Balam, un programa itinerante que busca acercar a niñas, niños y jóvenes a disciplinas como la física, astronomía y las tecnologías de una manera divertida y totalmente interactiva.
Diego de Jesús Sánchez / Representante de la Caravana / 00:16-00:33
“Este programa se llama Caravana del Conocimiento Balam. Se llevan mesas de actividades divulgativas como lo son radiología, luminiscencia, astronomía, juegos visuales y un sinfín de actividades que son educativas para los chicos”.
Entre risas, preguntas y experimentos, los más pequeños se convierten por un momento en pequeños científicos que exploran y descubren. La respuesta, asegura el equipo, ha sido sorprendente.
Diego de Jesús Sánchez
“Los niños son pequeños científicos, ellos preguntan por todo… es importante darles ese empujón. Los niños nacen viendo científicos, pero hay que encaminarlos a que estudien carreras científicas porque necesitamos ciencias, necesitamos físicos, matemáticos e ingenieros para mostrarles los avances científicos que tenemos”.
Las instituciones educativas interesadas pueden solicitar la visita de la Caravana Balam, aunque debido a la alta demanda, el equipo organiza una agenda con anticipación.
“Mandar una solicitud al Museo de Ciencia y Tecnología, ahí se les va a atender, se les va a recepcionar y si no hay mucha demanda porque sí estamos muy solicitados se les agenda”.
Una de las estaciones favoritas es el área de luminiscencia, donde los asistentes experimentan con la esfera de plasma, observan fenómenos físicos y reciben pequeños recuerdos que los animan a seguir aprendiendo.
“Los experimentos son interactivos… por ejemplo, en el área de luminiscencia, los chicos pasan, experimentan con lo que es la esfera de plasma. Se explica qué es la luminiscencia, y les dan algunos pequeños souvenirs conforme vayan participando para incentivarlos”.
La Caravana del Conocimiento Balam continúa recorriendo Chiapas, sembrando curiosidad y despertando vocaciones científicas en quienes, con asombro y entusiasmo, podrían convertirse en la próxima generación de investigadores e innovadores del estado.
Para Notinúcleo Daniela Grajales