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Frutas introducidas en Chiapas desplazan a especies nativas

por Notinúcleo
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En Chiapas, las frutas exóticas provenientes de Asia y Sudamérica han conquistado el paladar de los consumidores y los mercados. Sin embargo, su popularidad también ha desplazado a muchas frutas nativas que hoy están en riesgo de desaparecer.

El rambután, el lichi, la carambola y la maracuyá se han vuelto productos frecuentes en las mesas chiapanecas. Para el biólogo Manuel Jonapa, esta preferencia por lo extranjero ha modificado la cultura alimentaria de la región.

“Nos volvimos un poco malinchistas, y preferimos comprar las frutas que son introducidas. Hay muchas de ellas: el lichi, el rambutan, la carambola, la maracucha… Son frutas exóticas, pero debido a su sabor característico llegan a enamorarnos.”

La ventaja para estas frutas, explica, es la enorme variedad de ecosistemas que tiene Chiapas, donde pueden adaptarse y cultivarse con facilidad.

“Chiapas es tan rico en diferentes tipos de ecosistemas, que si no se da aquí, se da en San Cristóbal, se da en Comitán. Por ejemplo, el lichi y el rambutan se dan en Tapachula, donde son lugares muy húmedos.”

Pero este auge ha provocado que frutas tradicionales como la anona, el zapote, el mamey y el nanche sean cada vez más difíciles de encontrar. Algunas de ellas, advierte el biólogo, están en riesgo de desaparecer.

“Las frutas exóticas vienen a desplazar a nuestras frutas nativas. La guanábana, por ejemplo, se volvió un boom internacional; en países como Europa la guanábana es carísima.”

De acuerdo con especialistas, al menos 10 especies frutales nativas de Chiapas se encuentran en riesgo, como el zapote blanco, el jobo, el capulín silvestre y la anona de monte.

Factores económicos y sociales también influyen. Mientras un kilo de rambután se vende hasta en 80 pesos, las frutas criollas apenas alcanzan los 20 o 30 pesos en los mercados locales.

Para especialistas y ambientalistas, la recuperación de estas frutas originarias es urgente, no solo por su valor alimenticio, sino por su aporte medicinal y cultural.

En Chiapas, el reto está en equilibrar el gusto por lo exótico sin perder las raíces. El rescate de las frutas nativas podría convertirse en una alternativa para conservar la biodiversidad y revalorar la identidad alimentaria de la región.

Para Notinucleo Daniela Grajales

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