Las redadas y la política migratoria de la administración Trump amenazan la celebración del Mundial de Futbol, porque en Europa surgió un creciente llamado a boicotear la Copa del Mundo por jugarse principalmente en Estados Unidos, sede de 78 de los 104 partidos programados.
En Inglaterra, docenas de legisladores del Parlamento han pedido que el equipo británico se abstenga de participar en el Mundial para no legitimizar las políticas antiinmigrantes y de invasión de EU, porque, a su parecer “la administración Trump socava el orden internacional”.
Legisladores de los partidos Laborista, Liberal Demócratas, Verde y Plaid Cymru firmaron la moción que también solicita a los organismos deportivos a reconsiderar la posibilidad de expulsar a Estados Unidos de las principales competiciones internacionales, incluida la Copa del Mundo.
En Alemania surgieron llamados por parte de legisladores de derecha.
En Francia, el diputado Éric Coquerel dijo esta semana que Estados Unidos debe ser despojado de la sede del mundial. Cuestionó que Francia y otros siete países europeos vayan “a jugar la Copa del Mundo en un país que ataca a sus vecinos, amenaza con invadir Groenlandia y se enfrenta a un derecho internacional”.
De hecho, y de acuerdo con el diario Le Monde, “fue en Alemania, una de las grandes naciones del futbol, donde sonaron los primeros llamados (a boicot al Mundial) el 16 de enero, cuando Jürgen Hardt, miembro del Parlamento de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, el partido del canciller Friedrich Merz), se planteó ante el tabloide Bild la posibilidad de que la Mannschaft, la selección nacional de futbol de Alemania, no asista a un torneo que ha ganado cuatro veces”.