El Museo del Templo Mayor reúne nuevas claves arqueológicas sobre el significado del Juego de Pelota de los mexicas, un espacio que tuvo una importancia más allá de la práctica deportiva, pues estaba relacionado con ceremonias religiosas y creencias sobre el universo. Los vestigios permiten conocer mejor la organización ritual de la antigua ciudad de Tenochtitlan y la forma en que los mexicas vinculaban el movimiento de la pelota con sus tradiciones sagradas.
El llamado Teotlachco, o Juego de Pelota de los dioses, fue localizado mediante investigaciones arqueológicas en la zona del recinto sagrado de Tenochtitlan. Los especialistas han identificado elementos arquitectónicos que muestran sus grandes dimensiones y su importancia dentro de la vida ceremonial mexica. La cancha formaba parte de un conjunto de construcciones asociadas con prácticas religiosas y simbólicas.
Como parte de los esfuerzos para acercar este patrimonio al público, el Museo del Templo Mayor abrió recorridos especiales por zonas arqueológicas que normalmente están destinadas a la investigación. Los visitantes pueden conocer espacios como el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y una sección del Juego de Pelota, mientras los especialistas continúan con los trabajos de conservación y estudio.
Estos hallazgos permiten comprender que el Juego de Pelota fue un elemento fundamental de las culturas mesoamericanas, donde se mezclaban aspectos políticos, religiosos y sociales. La investigación arqueológica continúa aportando información sobre la compleja visión del mundo de los mexicas y sobre la importancia de preservar los restos de la antigua Tenochtitlan.